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Centros veterinarios: deberes ante el animal y su propietario

Muchos ciudadanos son propietarios de mascotas y esta circunstancia probablemente les hará visitar antes o después un centro veterinario.

Como cualquier tipo de servicio, estos centros deben cumplir con una serie de requisitos con el fin de ofrecer una atención segura para el animal y adecuada para el consumidor. Del mismo modo, el usuario de centros veterinarios tiene unos derechos y unas obligaciones que cumplir.

Existen distintos tipos de centros, en función del servicio que ofrecen:

  • Consultorio: son centros que disponen de al menos una sala para consultas y una sala de espera. En ellos se pueden realizar pequeñas intervenciones. Están obligados a tener un lector homologado de microchips y los materiales necesarios para poder hacer diagnósticos y tratamientos básicos.
  • Clínica: la diferencia con los consultorios es que, además de los servicios de estos, deben disponer de un quirófano completamente equipado y un laboratorio de análisis básico con microscopio y medios para análisis bioquímicos y hematológicos, además de ofrecer un servicio de radiología.
  • Hospital: es más grande y tiene que tener una sala de hospitalización con un mínimo de seis jaulas, una sala de prequirófano, al menos dos salas de consultas que puedan funcionar al mismo tiempo, así como servicio de atención al paciente durante 24 horas y laboratorio clínico, y ofrecer diagnósticos completos de radiología y ecografía.

Si deciden ofrecer servicio de urgencias, pueden hacerlo de dos maneras distintas:

  • Abierto 24 horas: todos los días del año, con al menos un veterinario atendiendo.
  • Teléfono 24 horas: un veterinario o más tienen que estar localizables siempre a través de móvil o busca.

 

Deberes del centro

Estos centros, sean de un tipo u otro, tienen unas obligaciones que cumplir de cara al usuario:

  • Exhibir en un lugar visible:

    • La autorización para ejercer la actividad.
    • La clasificación del centro (consultorio, clínica u hospital).
    • El nombre del director técnico.
    • La identificación de los veterinarios (con número de colegiado y titulación).
    • Los horarios de consulta.
  • Tener contratados seguros de responsabilidad civil: uno para el centro y otro para el veterinario.
  • Sus veterinarios deben estar colegiados en el colegio de veterinarios de la comunidad autónoma donde ejercen la actividad.
  • Informar al propietario del animal de los honorarios, antes de realizar cualquier servicio. Los precios son libres, así que lo más conveniente es pedir precios o presupuestos previos.
  • Entregar factura con desglose por actuaciones y precios completos, incluidos los impuestos.
  • Evitar la publicidad engañosa, desleal, ambigua, imprecisa o falsa en relación a los servicios ofrecidos. En este sentido, los veterinarios no pueden introducir en su información publicitaria:
    • Emblemas o símbolos colegiales o corporativos, ya que solo pueden usarse en publicidad institucional.
    • Contenidos persuasivos, ideológicos o de autoalabanza.
    • Contenidos comparativos.
    • Servicios que no se presten en el centro.
    • Referencias a la retribución de los servicios profesionales.
    • Promesas de resultados o que lleven a creer que se producirán.
  • Informar detalladamente y solicitar su consentimiento al propietario del animal que va a someterse a un acto clínico que conlleve cierto riesgo. Para cada tratamiento, se debe informar en lenguaje comprensible del diagnóstico, pronóstico, opciones de tratamiento, posología, etc.
  • Ofrecer un informe, si el cliente lo solicita, referente al estado de salud de la mascota y la asistencia prestada. En él, debe aparecer el número de colegiado y el sello del veterinario que lo firma.
  • Conservar los diagnósticos durante un plazo mínimo de un año desde la última anotación en la historia clínica del animal.
  • Si el cliente lo solicita, facilitar a otro veterinario los datos del animal y el examen de las pruebas practicadas.

 

Deberes del usuario ante el fallecimiento del animal

Está prohibido abandonar cadáveres, enterrarlos o incinerarlos, si no se realiza dentro de los lugares establecidos. El propietario debe comunicar en su centro veterinario la baja del animal y las causas de su fallecimiento.

En cuanto al cuerpo, se puede proceder de varias maneras:

  • Centros veterinariosSi fallece en el centro veterinario: no tienen obligación de hacerse cargo, pero pueden hacerlo y encargarse de todas las gestiones relacionadas con la incineración. Al ser un mero intermediario en este proceso, el veterinario cobra por el servicio.
  • Si fallece en casa, se puede acudir al centro veterinario donde habitualmente atienden a la mascota o bien contactar con una empresa funeraria de animales, que puede incinerar a la mascota. Se puede consultar en el seguro del animal, si está cubierto el deceso y hacer los trámites a través de la empresa aseguradora.
  • Solicitar el servicio de recogida en el ayuntamiento, en el caso de que disponga de él (no todos los consistorios lo tienen). En Madrid capital, se puede llamar al 010. Es un servicio municipal gratuito en el caso de animales domésticos en régimen de convivencia o cautividad y si se pide para un solo ejemplar.

 

Reclamaciones

En el caso de centros veterinarios, existen dos tipos de reclamaciones:

En cualquiera de los dos casos, es conveniente presentar la mayor cantidad de pruebas posible. Ante una supuesta negligencia veterinaria, serán de utilidad los informes del animal, los resultados de la autopsia, testigos que ayuden a confirmar los hechos, etc.

Si el veterinario forma parte de una sociedad de atención veterinaria, la reclamación debe formalizarse contra el centro o sociedad, por un lado, y contra el veterinario que haya atendido al animal, por otro.