Regeneración de órganos y envejecimiento en el 41 aniversario del Hospital Ramón y Cajal

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LECCIÓN MAGISTRAL IMPARTIDA POR EL PROFESOR JUAN CARLOS IZPISÚA

La Lección Magistral celebrada con motivo del 41 aniversario del Hospital Universitario Ramón y Cajal fue impartida este año por Juan Carlos Izpisúa, investigador y profesor en el Laboratorio de Expresión Génica del Salk Institute. La presentación del invitado corrió a cargo del director Gerente, Juan José Equiza, quien resaltó "su gran trayectoria científica e investigadora como uno de los científicos más relevantes del mundo en el campo de la biología del desarrollo y la medicina regenerativa”

23 enero 2019

Durante cerca de dos horas, el investigador fue desgranando algunos de los principales avances que se han producido en los últimos años en el campo de la genética, epigenética y en la creación de nuevos órganos, tejidos o células. De hecho, el experto es conocido a nivel mundial por centrar sus investigaciones en la base molecular de la reprogramación y regeneración de células, en nuevas metodologías para la diferenciación de células madre humanas, en la tecnología de células madre de pluripotencia inducida para la generación de células específicas, en nuevos modelos de célula madre de envejecimiento humano y en tecnologías genéticas y epigenéticas capaces de tratar y prevenir la transmisión de enfermedades de origen mitocondrial y nuclear del AD.

Se puede cambiar el curso de la evolución humana
Y es que, tal y como aseguró Izpisúa durante la conferencia, el avance que se está produciendo en este campo es tan grande que actualmente se puede cambiar el curso de la evolución humana. "Lo que la evolución ha hecho durante millones de años, lo podemos hacer ahora en un laboratorio", aseveró. Sin embargo, y a pesar de los avances que tanto su equipo científico, como otros de todo el mundo, han logrado en estas materias, Izpisúa lamentó que el nulo diálogo que hay entre los investigadores y los médicos esté perjudicando la creación de estructuras que permitan conocer cuáles son los problemas a los que se enfrentan los profesionales que trabajan con pacientes y cómo se les puede ayudar desde el laboratorio.

Así, y centrándose en las barreras que están teniendo los laboratorios para trasladar los resultados obtenidos en ratones, cerdos o monos a los humanos, Izpisúa comentó que, por ejemplo, la creación de órganos que puedan ser trasplantados en personas está todavía "muy lejos" de hacerse realidad. Precisamente, su equipo fue capaz, por primera vez en el mundo, de integrar células humanas en embriones de cerdo y vaca, lo que marcó el primer paso hacia la generación de órganos humanos trasplantables. Además, y mediante el uso de la técnica CRISPR/Cas9 y células pluripotentes, crearon ratones con ojos, páncreas o corazón de rata, demostrando así que los órganos funcionales de una especie pueden desarrollarse en organismos de especies distintas.

Modificar el genoma y epigenoma
No obstante, Izpisúa avisó de que todavía no se es capaz de crear órganos o tejidos que puedan ser trasplantados a personas, debido, entre otros motivos, a que el tamaño del órgano viene dictado por el organismo huésped, por lo que no sirven los creados en ratones, y a la distancia evolutiva entre las especies lo que hace que, incluso en cerdos, los resultados para trasladarlos a la clínica no son eficientes

La modificación del genoma y del epigenoma fueron otros de los asuntos que abordó Izpisúa durante su ponencia, asegurando que en los próximos años habrá diferentes avances de los que se podrán beneficiar las personas, especialmente en lo relativo a la modificación del ADN mitocondrial. Y es que, se ha demostrado que reduciendo las mutaciones que se producen en las mitocondrias y que hacen que muchos niños no sobrevivan más allá de la adolescencia, se pueden prevenir la aparición de enfermedades.

Sin embargo, todavía quedan años para evitar la aparición de una enfermedad en los adultos, ya que las tecnologías actuales sólo permiten modificar el genoma de las células que se dividen, algo que deja de hacerse cuando se alcanza la edad adulta. "Cuando desarrollemos estas tecnologías podremos curar la enfermedad en el adulto", aseveró el investigador. Finalmente, Izpisúa destacó también la necesidad de desarrollar nuevos métodos para modificar la epigenética de una manera más afectiva, recordando que, aunque, se ha logrado retrasar el envejecimiento en ratones, los efectos secundarios han sido graves porque este proceso ha originado tumores.