Nueva consulta de disfagia en el Hospital Universitario de Móstoles

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DIRIGIDA DESDE EL SERVICIO DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN

Desde el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Móstoles se ha puesto en marcha una nueva consulta de disfagia. El objetivo es mejorar la detección y tratar a los diferentes grupos de pacientes afectados por este trastorno de deglución, en general infradiagnosticado y causante de graves consecuencias a los afectados, muchos de ellos, pacientes neurológicos, con cáncer o ancianos.

10 octubre 2018

Gracias a la colaboración del Servicio de Otorrinolaringología, y al apoyo de Rehabilitación se ofrece a los pacientes con disfagia una atención integral y continuada que permite controlar la situación clínica y mejorar su calidad de vida.

Muchos pacientes llegan ya diagnosticados y derivados desde otros servicios  (oncología, neurología, medicina interna y geriatría), y en otras ocasiones la disfagia se detecta ante dos circunstancias importantes. “El paciente ingresa directamente por neumonías de aspiración, o consulta porque tose mucho durante la comida o después de comer y se ha detectado una importante pérdida de peso. Estos son algunos de los signos de la disfagia”, explica la doctora Araceli Ramos, médico adjunto del Servicio de Endocrinología.

En la consulta se realiza una exploración clínica completa que incluye una valoración nutricional y de hidratación, el test validado y estandarizado, el EAT -10, específico de disfagia para concretar los síntomas, y el test de viscosidad en el que se ofrece al paciente tres tipos de alimentación, líquido,  néctar y pudding, texturas diferentes, en cantidades que se van incrementado para analizar de forma paulatina la tolerancia.

“Con esta prueba se valora la eficacia, desde el punto de vista nutricional, y la seguridad, muy importante – según la doctora Ramos- para prevenir las neumonías pos aspiración que pueden llegar a producir la muerte del paciente”. A partir de estas pruebas, se determina el tratamiento para el paciente y se elaboran una serie de recomendaciones que garanticen una alimentación eficaz, teniendo en cuenta sus posibilidades de deglución y sus necesidades nutritivas y de hidratación, o indicar otras pruebas que ayuden a concretar dónde está el problema y qué solución proponer.

Las pruebas complementarias, que ayudan a saber dónde se produce la alteración del tránsito del bolo alimenticio, pueden corresponder al servicio de digestivo (endoscopias, phmetría, gastrostomías), al de radiodiagnóstico (EGD) o al Servicio de Otorrinolaringología, con el que se ha establecido una coordinación especial para  tramitar con agilidad las fibroendoscopias de la deglución y el estudio de la colocación o retirada de las sondas nasogástricas y/o gastrostomías

Ancianos y pacientes con patología neurológica y  cáncer , entre otros
La prevalencia de la disfagia neurológica o neurodegenerativa es muy elevada y alcanza entre el 30 y el 80%, según la enfermedad específica (85% de pacientes con Alzheimer, 45% de Parkinson y Esclerosis Múltiple, y entre 30 y 50 % de los pacientes con ictus). La disfagia orofaríngea afecta al 80% de los pacientes con tumores de cabeza y cuello, dependiendo del tratamiento, la técnica quirúrgica y la evolución desde la cirugía. 

También es muy prevalente en ancianos. En este último grupo la ausencia de dientes, la mala adaptación de la dentadura postiza, las lesiones en la boca o la baja producción de saliva pueden producirla. Se estima que puede darse en el 60% de los ancianos institucionalizados, y en el 44% de los ingresados en el hospital.