Investigan la actividad eléctrica del corazón

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EN SEIS HOSPITALES PÚBLICOS DE LA CM

Un estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con los servicios de cardiología de seis hospitales públicos de la Comunidad de Madrid en el marco del Programa de actividades de I+D con acrónimo ITACA-CM, coordinado por el profesor Juan Tamargo y financiado por la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, supone un importante progreso en la comprensión del funcionamiento de los mecanismos que controlan la actividad eléctrica del corazón.

23 marzo 2017

Los científicos han descubierto una función desconocida de la proteína conocida como Tbx20. Hasta ahora se pensaba que el papel de la proteína se limitaba al período embrionario, cuando regulaba la formación del corazón, pero estos investigadores han descubierto que esta proteína también regula la actividad eléctrica de las células cardíacas en el corazón adulto.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores identificaron los genes responsables del síndrome de QT Largo (SQTL) en dos generaciones de una familia española, de la que dos chicas murieron antes de cumplir los veinte años.

Los científicos observaron que en los miembros de la familia se da la mutación en la proteína Tbx20 y tienen menos canales de potasio en las células musculares de su corazón, lo que altera sus propiedades eléctricas y favorece la aparición del síndrome y de arritmias, que pueden desencadenar la muerte de forma súbita.

“En muchos casos, las arritmias o la muerte asociadas a este síndrome se producen en niños, incluso lactantes, o jóvenes aparentemente sanos, por lo que la muerte a veces es el primer y último síntoma de la enfermedad”, señala Eva Delpón que es la autora principal del estudio publicado en la revista científica PNAS.
Los científicos han confirmado estos resultados en células cardíacas humanas (cardiomiocitos) diferenciadas a partir de células madre pluripotentes inducidas (IPSc, que poseen la capacidad de generar células de distintos tipos de tejidos). Estas células, a su vez, se obtuvieron a partir de fibroblastos de la piel de individuos sanos.

“Nosotros no disponíamos de estos cardiomiocitos derivados de IPSc, por lo que un miembro de nuestro equipo, Ricardo Caballero, se desplazó a un laboratorio en la Universidad de Ann Arbor (EEUU) para realizar los experimentos”, destaca Eva Delpón.
El estudio ayuda a comprender mejor la complejidad de los mecanismos que controlan la actividad eléctrica del corazón y constituye una nueva diana que puede servir de base para el diseño de acciones terapéuticas en un futuro.