Capilla de San Antonio. Aranjuez

Arquitectos de Madrid: Santiago Bonavía

La llegada de los Borbones supuso la ruptura con el legado Austria, imperante durante siglo y medio, y una revolución en los modos y modelos de la corte. Comienza un intenso programa de construcciones y reformas para adaptar las residencias reales al nuevo gusto. Tras los incendios del Alcázar de Madrid (1734) y de Aranjuez (1748), ese cambio de tendencia será aún más evidente. Aunque en los primeros años hubo cierta continuidad con autores españoles, para sus residencias privadas preferían arquitectos franceses e italianos. Entre ellos Santiago Bonavía que, junto a los Juvarra, Sachetti, Rusca o Vanvitelli, dará forma al legado arquitectónico y artístico español del XVIII, ya que también será pintor de corte, escenógrafo o decorador.

Se ocupará de construir o diseñar instalaciones y dependencias auxiliares al palacio, como la casa de Fogones, la puerta de la Isleta, la Cascada de las Castañuelas y el Cenador chinesco, tan del gusto del XVIII, del que se conserva la escalera.